No esperaba encontrarme a estas alturas de verano y sobre todo en este sitio y en este lugar una bicicleta de este estilo. Nos encontramos ante la típica bicicleta de paseo campestre con su cestita de mimbre para llevar la merienda y a la vuelta llenarla de margaritas y demás flores. Ver este tipo de bicicleta me trae recuerdos a la mente, por que tuve una bicicleta similar, más pequeña, heredada de mi hermana y sin cestita de mimbre.
La verdad es que yo aprendí bastante tarde a montar en bicicleta, sobre los 12 o 3 años que recuerde, claro que, el hecho de tener grabado en la mente el ostión que me dí con ella cuando era pequeño e intentaron enseñarme por primera vez influyó mucho en mi tardía aprendizaje. También hace mucho si añadimos que cuando mi padre enseñó a mi hermana y a mi madre a montar en bicicleta, la primera se estampó contra la puerta de la furgoneta y mi madre se cayó dentro de una chumbera, lo cual hizo que le cogiera muuucha manía a semejante engendro de 2 ruedas.
Finalmente acabé aprendiendo y comprendiendo que la bicicleta no es el vehículo inestable sino que el inestable es la persona que lo lleva, como en la propia vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario